LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES REQUIEREN DE MUCHO CUIDADO DURANTE LA CUARENTENA.

Fabian June 16, 2020

En el marco de la campaña CUIDÁnos, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) exhortan a tomar protagonismo como agentes de cuidado familiar, observando y ocupándonos con particular atención de la preservación de la salud, así como de la integridad física y mental de las niñas, niños y adolescentes.

En el contexto de la pandemia de COVID-19, niñas, niños y adolescentes constituyen una de las poblaciones más vulnerabilizadas. Esto se evidencia en los altos números de casos de abuso y violencia que se producen dentro del hogar, situación que se agrava con el encierro de ellos y ellas durante la cuarentena.

La intensificación de riesgos como el maltrato físico y emocional, la violencia de género, el estrés psicosocial, trastornos mentales, entre otros, convocan a todos y a todas a permanecer alertas, a ser responsables y a colaborar en la protección de niñas, niños y adolescentes. Se recuerda que los mecanismos de respuesta a eventuales casos de violencia están en plena vigencia, como el servicio de Fono Ayuda 147 del MINNA cuya llamada es gratuita, además de las Consejerías Municipales por los Derechos del Niño, la Niña y el Adolescente (CODENI) y el sistema 911.

Por otra parte, la salud mental en el hogar también cobra un gran protagonismo, tomando en cuenta que la mayoría de niñas, niños y adolescentes pasa actualmente más tiempo ante las pantallas que lo habitual, sin posibilidades de descargar el exceso de estímulos recibidos, lo que puede generar efectos nocivos en sus estados de ánimo, provocando ansiedad o estrés. “De igual manera, están expuestos a situaciones de acoso y abuso sexual (“grooming”) en el mundo digital”, señala Patricia Aguilar, Asesora de VIH y sida del UNFPA, sugiriendo que padres y madres se encuentren alertas ante los peligros a través de las redes sociales a los que se exponen niñas, niños y adolescentes.

Por tales motivos es recomendable fomentar la escucha activa, hablar abiertamente de lo que está sucediendo, en la medida justa y acorde a los niveles de comprensión. Preguntarles cómo se sienten, si tienen miedo, si algo les preocupa o qué entienden de lo que está pasando es necesario y colabora a prevenir situaciones de mayor estrés.

Asimismo, la actividad física es siempre una práctica saludable. Para canalizar la energía se puede recurrir a alternativas creativas y lúdicas de actividades en casa, como la música y el baile, juegos para lavarse las manos con rimas, o hacer que la tarea de limpiar y desinfectar la casa sea un juego divertido, entre otras acciones.

Es crucial fomentar un ambiente de mayor atención y sensibilidad en torno al niño o niña, ya que necesitan el amor de las personas adultas y, con frecuencia, mayor atención durante tiempos difíciles. También es fundamental que las y los adultos manejen bien sus propias emociones y permanezcan en calma, escuchando las preocupaciones de niñas y niños, hablándoles con amabilidad y tranquilizándoles.

Finalmente, se debe asegurar que se satisfagan todas las medidas de protección y preservación de la infancia y adolescencia. Esto se podría lograr al mantener las rutinas y cronogramas habituales en la medida posible, o ayudando a crear nuevas rutinas en un nuevo entorno, que incluyan aprendizaje, juego y relajación. Si fuera posible, mantener las tareas, el estudio u otras actividades rutinarias que no los pongan en peligro o vayan en contra de las autoridades sanitarias; niñas, niños y adolescentes deben continuar estudiando, ya que la educación es primordial, especialmente en este contexto.

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